En este transcurso, las primeras pruebas de la evolución, los primeros obstáculos aparecen. Son los frutos de nuestro “karma”, herencia de vidas anteriores, de nuestros ancestros, luego de nuestra educación familiar y social. Con ellos nacen los miedos. Uno aprende a defenderse y protegerse, a diferenciarse de los demás y de su entorno. Es “yo” frente a los otros, yo frente al exterior. El mundo se divide entre lo que quiero y lo que rechazo.
La memoria graba todo lo que constituye para este “yo” una amenaza o una fuente de placer. La mente suele proyectarse en el futuro, establecer estrategias o mirar hacia al pasado y a medida que uno crece en el mundo externo y social los momentos de unión con el instante presente, se escasean.
El cuerpo es el receptáculo de todas esas informaciones, tanto como en su dimensión externa, como en sus capas mas sutiles (su campo energético.) Él se vuelve más o menos rígido según la intensidad de miedo o dolor que uno ha conocido en su vida.
En la vida cotidiana no nos damos cuenta de estas restricciones. Nos acostumbramos a ciertos tipos de movimientos, ciertas posturas limitados, siempre los mismos, que forman nuestra zona cómoda. Inconscientemente eludimos posturas o movimientos que nos podrían mostrar nuestras limitaciones.
Precisamente la practica del yoga nos va a confrontar con estas. Cuando se practican de manera sensitiva, con dulzura y escucha, respetando las posibilidades del momento, los ejercicios tradicionales nos permiten reconocer los bloqueos que fueron acumulados y memorizados al interior. Así, poco a poco el yoga permite salir del condicionamento para encontrar otros espacios, otras posibilidades de actuar y moverse en la vida.
La expansión física, energética y emocional lograda sobre el tapete de yoga, nos va a infundir de una nueva confianza, una nueva fuerza interna. Cada vez más dejar ir el pasado, vivir el presente. Seguir por adelante y por arriba, hacia lo desconocido. Ser creador de su vida.
Añadimos que el trabajo corporal no es un fin en sí. Solamente constituye una ayuda para ampliar la conciencia. Lo que se descubre en el plano del cuerpo, en la sesión de yoga, debe ser transpuesto en el plano de la vida “real”, de todos los días, con su entorno y su relaciones.
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Espero te sea de utilidad, Blanca
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