Bienvenidos a Conociendo tu alma!

BIENVENIDOS A CONOCIENDO TU ALMA!!!

Infinitas gracias por estar aquí!. Sin cada uno de Uds. no sería posible seguir adelante. Este blog, lo he creado para brindarnos la oportunidad de descubrir en conjunto porque estamos aquí, cual es el motivo por el cual Dios nos envió a este mundo, por eso el nombre del blog: CONOCIENDO TU ALMA!!!

Si quieres formar parte de "Conociendo tu alma" solo envíame un correo a conociendotualma@gmail.com y te incluyo en la lista de distribución...

Mil bendiciones para tí!

martes, 6 de diciembre de 2016

Los beneficios del ayuno mental

Por:Daniel Ferminades
Material extraído de los Encuentros ¨Verdades Develadas desde la Conciencia¨- Publicado en revista Convivir – Mayo – 2014 -Buenos Aires -Argentina.

Fuente: http://impulsodeunanuevavida.org, http://shekinahmerkaba.ning.com/

   La mente se alimenta a través de los sentidos, de la vista, del oído, del gusto, del tacto y del olfato. Si presto atención a lo que ingiero a través de ellos comienzo a purificarla. La forma física es más fácil de purificar, tan solo selecciono lo que voy a comer, con un poco de voluntad lo puedo conseguir. Y aún así, hasta para eso a veces cuesta encontrar la voluntad. Mucha más fuerza se necesita para poder controlar todos los sentidos que están alimentando la mente, que en definitiva es la que se convierte en la más grande y densa estructura para el espíritu.

mente-sentidos-550x329   El espíritu necesita ser, hacer, crear, expresarse, colaborar en ese crecimiento de Amor para la humanidad, y lo necesita a través de la mente, para que organice todo y así pueda el cuerpo llevar adelante una obra. El pensamiento acompañado de la emoción ayuda al cuerpo a obrar. Antes de hacer, necesito tener en claro qué debo hacer.

   ¿Cómo voy a tener en claro cuál es la Voluntad del espíritu, si mi mente vive ocupada constantemente atendiendo lo que los sentidos le proporcionan como estimulante? Para que la mente pueda estar limpia y a disposición del Ser, tengo que quitar todo lo que la contamina y daña. Esto debo hacerlo a través de una atención constante las veinticuatro horas del día. En cuanto desatendí y me distraje, es en donde puedo caer.

   La gente cree que no está distraída, porque está muy atenta a lo que está haciendo. Pero cuando lo que estamos haciendo, con mucha atención, es la voluntad del ego no tiene mucho valor espiritualmente. Al ego hay que quitarlo de nuestra vida, no un rato amarlo y agradecerle lo que nos da y en otro momento, cuando nos quiere cobrar, tratar de sacarlo.

   En el mundo están las polaridades lo negativo y lo positivo, lo malo y lo bueno. Para generar luz esas polaridades se unen a través de la resistencia. Ese conductor que une a ambos extremos es el que brilla, y ese es el Amor. Entonces lo que debe unir los polos es el Amor, y es el Amor el que ilumina.

   Aprendamos a sacar de cada situación lo que nos nutre, nos alimenta, nos ayuda a crecer, y a dejar de lado todo aquello que entendemos nos puede contaminar. Hagamos una alimentación consciente de todos nuestros cuerpos.

   Si la mente está limpia, los pensamientos pueden ser luminosos. El Corazón necesita de la mente para organizar sus cuerpos, su obrar, su camino y su movimiento en este mundo. Si la mente está limpia el Corazón puede imprimir los impulsos amorosos de manera clara, sin confusión. A un pensamiento claro y luminoso lo acompañará una emoción semejante, que nos llevará físicamente a obrar en consecuencia, a obrar en Amor.
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Espero te sea de utilidad, Blanca

lunes, 5 de diciembre de 2016

Expansión mediante la transgresión

Por Nicolás Tamayo
Fuente: http://www.animalespiritual.com/

Ser transgresor no tiene que ver con hacer ruido innecesario, ni romper las estructuras de control, ni rebelarse violentamente. Tiene más que ver con romper tus propios límites y eso suele ocurrir en silencio. Luego el transgresor verdadero alcanza cierta paz, no es afectado por las estructuras de control y actúa sin usar la violencia.

   Desde adentro hacia afuera, si no solo somos simples reaccionarios y nunca veremos el origen de todo aquello que sentimos que nos limita. No digo que no sea útil reaccionar, a veces es la forma en que nos damos cuenta de que hay algo ahí que no funciona bien. El punto es no quedarse en la reacción y pasar a la acción, y la acción tiene que ir hacia el centro, hacia el origen, hacia ti mismo. Si bien no toda acción debe ir siempre hacia dentro, cuando partes por ti mismo, las acciones que luego se originan desde ti para/con el colectivo son más auténticas.

Imagen cortesía Alex Grey
   Todo “limita” porque todo condiciona. Nuestros ambientes y contextos nos aportan una base desde la cual actuar y crear, pero muchas veces los asimilamos como algo propio, inalterable, algo que se nos ha metido tan en la médula que sin ello no sabemos quiénes somos.

   La sobreidentificación (con nuestros roles, trabajos, méritos, virtudes y defectos) nos mantiene en una prisión de la que muchos se muestran orgullosos. Nos es cómodo permanecer ahí, en lo conocido, pero al mismo tiempo en una gran trampa que nos impide experimentar el mundo como lo que es: un campo de re.creación.

   Todos hablamos de cambiar, pero pocos se dan cuenta de que situamos el cambio afuera, cuando ese cambio, esa gran transformación tiene un primer paso que no se puede eludir: reconocer, aceptar y amar nuestra situación actual, reconocerla como útil, pero a la vez como algo accesorio a lo cual no debemos apegarnos, sino como una base para expandirnos hasta donde nuestro miedo (o valentía) nos permita.
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Espero te sea de utilidad, Blanca


domingo, 4 de diciembre de 2016

Conexión Maestra/o con Alumna/o

Mensaje del Arcángel Uriel canalizado por Jennifer Hoffman
Traducción: Margarita López
Edición: El Manantial del Caduceo
http://www.manantialcaduceo.com.ar/libros.htm

Fuente: http://alma-espiritulibre.blogspot.com.es/

maestro-discipulo  El rol del maestro es facilitar el proceso de sanación, mostrar dónde se pueden entrecruzar el pasado y el presente y crear un nuevo paradigma para la vida. El rol del alumno es encarnar el aprendizaje de las lecciones presentadas y aplicarlas a su camino de sanación. El maestro da, el alumno recibe. Y éste es un proceso recíproco, por lo que el maestro también es alumno y el alumno también es maestro. Cuando nos olvidamos de esto, sólo recibimos la mitad de la enseñanza, sanación y bendiciones que están disponibles para nosotros en cada situación.

   Las conexiones se hacen a través de frecuencias energéticas resonantes. Así que el maestro y el alumno comparten la misma vibración energética y cada uno de ellos aporta un aspecto del aprendizaje que el otro necesita. Si el maestro piensa que tiene una vibración más alta que el alumno, se está apartando a sí mismo del conocimiento que le ayudará en su camino. Si el alumno piensa que está en una vibración energética más baja que el maestro, no podrá conectar con las frecuencias que necesita para elevar su propia vibración.

   El mejor uso del paradigma del maestro y alumno es preguntarse qué es lo que tienen para compartir, así como lo que tienen que aprender. Éste es el proceso de ‘dar y recibir’ que es un aspecto de todo aprendizaje. Si el maestro sólo es consciente de lo que da, está entonces ofreciendo energía y puede llegar a ser fuente de sanación y conocimiento para el alumno, pero sin completar su propio aprendizaje. Si el alumno está recibiendo solamente, está recibiendo energía, pero no está compartiendo su propio don con el maestro.

   Los maestros que se colocan a sí mismos en una posición exaltada están en la energía de su ego y no actuando desde el Espíritu.

   Ellos también están en un camino de aprendizaje, con tanta necesidad de recibir como de compartir lo que saben. Todos tenemos algo que aprender y todos nos beneficiamos al recibir y dar por igual. Con cada interacción, ya sea que sintamos que somos el alumno o el maestro, preguntémonos qué tenemos para compartir y qué podemos recibir. Entonces nos beneficiaremos de todas las bendiciones de cada conexión puesto que damos y recibimos, enseñamos y aprendemos, nos sanamos y somos sanados por y con todos aquellos con quienes nos conectamos.
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Espero te sea de utilidad, Blanca

sábado, 3 de diciembre de 2016

El último día de mi vida

© Francesc Prims Terradas
Fuente: http://www.lacajadepandora.eu/

 Bueno, en el momento de ponerme a escribir este artículo espero estar haciendo una metáfora. Es decir, espero acostarme y ver un nuevo día mañana. ¡Pero nunca se sabe! En cualquier caso imaginemos que yo, o cualquiera de nosotros, decidiese leer o echar un vistazo a este artículo cada día, ni que fuese a modo de recordatorio. ¡Seguro que algún día acertaríamos, acertaremos, y no habrá para nosotros un nuevo sol! (en este mundo).

   En chamanismo hablan de tener la Muerte por consejera, y consiste en ir por la vida con la conciencia de que la Muerte está ahí, presta a dar cuenta de nosotros en cualquier momento. La idea es que ello sirva para manejarse constantemente con la mayor impecabilidad posible.

   En una pequeña variación de este tema, propongo que nos tomemos este día como si fuese el último. No porque el Halloween me haya inspirado ideas macabras, sino por una cuestión meramente práctica en relación con lo que es aprovechar nuestro tiempo en este mundo como almas. ¡Cuánto podemos aprender sobre nosotros mismos al vivir la actitud que adoptaríamos frente a nuestro último día! ¿Qué podemos encontrar en nosotros? ¿Arrepentimientos? ¿Agradecimientos? ¿El lamento por no haber hecho algo importante? ¿La necesidad imperiosa de decir a algunas personas cuánto las queremos? ¿Sentimos paz? ¿Acaso ansiedad o miedo?

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   Es mucho más fácil y contundente realizar esta práctica bajo el shock de la proximidad de la muerte, sea porque ha muerto de pronto alguien querido y cercano, sea porque nuestro propio estado de salud sea tal que nos invite a esta reflexión. Y es que nuestra relación con la muerte es visceral, no intelectual. De todos modos, dada su inevitabilidad y omnipresencia es posible evocar su consejo siempre que nos sintamos inspirados para ello.

   El hecho de plantear que este es el último día de mi vida de un modo espero que metafórico tiene dos ventajas importantes: en primer lugar, gano tiempo; es decir, puedo llegar a unas conclusiones que hagan que después de mi muerte de este día (esto es, después de haber dormido la próxima noche) me levante al día siguiente con una actitud diferente en relación con varias personas y varias cosas sin necesidad de haber muerto realmente y después haberme vuelto a reencarnar y haber vuelto a experimentar de nuevo toda una infancia hasta llegar otra vez a la edad adulta. A la eternidad no le importa, pero yo tal vez preferiré amortizar de una manera que considere inteligente la energía y la oportunidad de las que dispongo hoy. En segundo lugar, el último día metafórico me permite centrarme en mis sensaciones, que son de hecho lo más fundamental, y no tener que dedicar este último día a cuestiones más prácticas (despedidas, gestionar cierto papeleo, etc.).

   Una vez expuesto todo esto, contaré lo que ocurre en mi caso al enfocar de esta manera este día; no para que sirva de modelo o ejemplo para nadie, sino para compartir y estimular la reflexión (empezando por la mía propia).

Último-día-4-400x212   Si acudo a mis sensaciones, en mi caso ocurre lo siguiente: de pronto me doy cuenta de lo absurdo que es centrarse en conseguir o hacer ciertas cosas en la vida. No se trata de arrepentirse de haber hecho o dejado de hacer cosas, pero sí que merece reconsiderarse la importancia que le damos a todo este actuar. La muerte lo barrerá absolutamente todo, y lo primero cualquier tipo de logro personal. Y si he estado ocupado intentando dejar algún tipo de herencia, algo que pueda ser útil para los demás, incluso esto adquiere un valor relativo, porque la muerte segará también todas esas vidas, y a una escala más grande acabará incluso con todo este mundo. Con todo esto repito que no tengo una sensación de arrepentimiento en relación con mis haceres, pero sí la sensación de que debería haberlos relativizado más y de que debería haber dado más importancia a lo interno.

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   Algo que hacemos mucho los seres humanos es trabajar. Si no gozamos con nuestro trabajo es un desastre, pero si lo gozamos nos deja muy absorbidos y apenas recordamos la vida. Esta inercia de no recordar la vida continúa más allá del trabajo y puede inundar completamente nuestros días. Pues bien, me doy cuenta de que todo el tiempo en que no me he acordado de la vida ha sido tiempo perdido. En cambio, todos los instantes en que he conectado con la vida han sido instantes ganados.

   Es decir, imaginemos que he hecho una larga jornada laboral y que de pronto salgo a la calle, ha llovido y llegan hasta mí, transportados por el viento, los aromas de un parque cercano. En ese momento me detengo, cierro los ojos, inspiro y entro en contacto con la vida. Ese solo momento, esos solos segundos, son los que verdaderamente han contado para mí durante todo ese día, porque son aquellos en los que respiré, fui, sentí comunión. Los demás momentos fueron tan solo instantes prácticos que me han permitido ganarme la vida… ¿para qué?, para estar vivo para algo, ¿para qué? ¡Para gozar la vida!, y el goce de la vida es el goce de las conexiones.

Último-día-6-400x213   Gozamos de la vida cuando entramos en contacto con algo: la naturaleza, otras personas, nosotros mismos. Todos los otros momentos son momentos puente. Todo momento que sea eminentemente “práctico” e incluso “no práctico” que por dentro no nos conmueva tiene la característica de momento puente. Es decir, son momentos que internamente no significan nada para nosotros, y por tanto son momentos en última instancia insignificantes y así pues desaprovechados. Por supuesto, tendemos a vivir cruzando inmensos puentes solo para llegar a esa pequeña parcela de tierra con un arbolito que nos inspira, tan solo para cruzar inmediatamente otro larguísimo puente para llegar a otra parcelita de tierra en la que hay una persona a la que miramos a los ojos, para inmediatamente recorrer otro puente que parece inacabable para sorber por un instante la brisa del mar… Otro larguísimo puente nos lleva a ayudar a alguien y sentirnos bien por ello… Etcétera.

   En el último día de mi vida me doy cuenta de que tantos momentos insignificantes (los “prácticos” y los desaprovechados de otros modos) me han alejado de la vida más de lo que habría deseado y hoy, como es mi último día, me dedico particularmente a valorar y agradecer todos los momentos que no fueron insignificantes. Y me doy cuenta de que aunque hayan sido pocos, los momentos significativos han dado sentido a mi vida; de hecho, un solo momento significativo que vivamos a fondo puede dar sentido a toda una vida, porque su significado y su repercusión es intemporal.

   Así pues, no me centro en mis arrepentimientos ni en lo que hice o dejé de hacer, sino que me centro en maravillarme por toda esa vida que compartió o pudo haber compartido su instante mágico conmigo, y agradezco su extraordinaria presencia. De un modo natural, paso a bendecir este mundo que me permitió llevar a cabo tantas conexiones. Bendigo a las personas por lo que son y significan, al Sol, a la Tierra, a los cuatro elementos y a esta manifestación tan absolutamente fantástica que es la naturaleza.

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   Me siento muy honrado de haber conocido y experimentado todo ello, y me pregunto qué forma o manifestación adoptarán todas esas personas y elementos cuando me encuentre con ellos en otro plano, si es que esto ocurre. De hecho, me pregunto por qué encarné, si la vida es siempre vida y debe de existir en otros planos en los que tal vez no está sujeta a degradación ni muerte. ¿No es todo más sencillo y menos doloroso así, sin degradación ni muerte? Bueno, me pregunto: ¿qué valor daríamos a la vida si estuviese permanentemente garantizada? ¿Si nada ni nadie pudiese ser jamás herido o perturbado?

   Me doy cuenta de que esto, este estado de eterna imperturbabilidad, tiene sentido una vez que hemos aprendido a amar. Cuando lleguemos a amar tan bien que nada ni nadie nos moleste y podamos gozar por siempre de su inefable presencia, podremos regocijarnos en un paraíso sin fin. Mientras tanto, no estamos preparados para entender el paraíso, y para eso estamos aquí, en la escuela: esencialmente, para aprender a amar. La fragilidad y la característica de la encarnación física pueden dar lugar a mucho amor. De hecho, esta fragilidad es la base de la compasión, el sentimiento o actitud por excelencia que pretenden desarrollar los budistas y con el que esperan llegar a la más alta realización. Podemos llegar a amarlo todo, incluso a nuestros enemigos, cuando nos compadecemos de ello y de ellos por la proximidad de su muerte.

Último-día-10-400x317   Cuando amamos en este plano, nos encontramos con que de cualquier modo es imposible llegar a la fusión plena con lo amado, debido a las formas y los cuerpos. Ello instala en nosotros una tensión creativa semejante a cuando estiramos la goma del tirachinas. De este modo, cuando cambiemos de plano saldremos disparados gracias a esa tensión, hacia una fusión que entonces, más allá de las formas, sí será posible. Esto lo afirmo sin base científica ni experiencial incluso. Es tan solo lo que me dicta el alma en este mi último día, como resumen y colofón antes de que se me cierren los ojos.

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Espero te sea de utilidad, Blanca


viernes, 2 de diciembre de 2016

¿Tienes el mismo nombre que un antepasado tuyo?

Fuente: http://semillassolares.blogspot.com.es/

  ¿Te llamas como alguno de tus progenitores o como algún otro familiar? 

   Es posible que estés viviendo una historia que no te pertenece.

   Así lo explica Jodorowsky que al llamar a un niño como a un familiar, “se le invita a que ocupe el lugar del otro, porque un nombre tiene una historia y es muy posible que ese niño, acabe identificándose con el destino de ese nombre”.

   De hecho, hay niños que se llaman como uno de los abuelos y que cuando hablan, parece que “el que está hablando es el abuelo”.

62261981   Eso es lo que en psicogenealogía se denomina el ‘efecto ventrílocuo’ y ocurre cuando una persona habla como si fuera su antepasado.

   ”Hay un narcisismo cuando se pone el nombre del padre al hijo, porque el padre quiere clonarse, marcarle un destino a su hijo y condicionarlo a que viva cosas que él no ha podido vivir”.

   Pone como ejemplo el caso de María del Carmen, con el mismo nombre de su hermana muerta, quien de niña, iba al cementerio y se impresionaba al ver una tumba con su nombre y apellido.

   Hoy, a los 34 años, no le encuentra sentido a la vida, padece depresión y lleva dos intentos de suicidio. Es como llevar a su hermana fallecida ‘encriptada’, no consigue vivir su vida porque siente que no la tiene, que ha venido a ocupar un vacío.

   La recomendación es: “No repetir los nombres en la familia”.

¿Qué hacer cuando ya está hecho?

   La solución es que la persona tome conciencia de que tiene “la capacidad de elegir qué vida quiere vivir, qué papel quiere tener dentro del núcleo familiar y recuperar el sentido profundo de su existencia” .

   Buscar para los hijos nombres que no formen parte del árbol genealógico pero que puedan ser afines al legado familiar.

Como legado se entiende aquel don que forma parte del linaje familiar para que lo haga florecer generación tras generación.

   Hay por ejemplo, familias en los que algún miembro ejerció de sanador, después otro fue enfermero y ahora hay alguno que es médico.

   El legado de esa familia sería dedicarse a la sanación.

El inconsciente familiar

   ”Trasladamos el inconsciente de nuestro árbol genealógico por generaciones y esto nos hace proyectar sobre los hijos lo que antes proyectaron en nosotros nuestros padres y a la vez sobre ellos nuestros abuelos, de modo que los arquetipos se adueñan de las familias de generación en generación”.

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   En el árbol familiar se repiten los nombres, las profesiones, las circunstancias emocionales y sexuales e incluso enfermedades, muertes y accidentes.

   ”Nuestra familia estaba cuando llegamos y seguirá cuando nos vayamos, cada uno de nosotros tiene una línea generacional que lo conecta con el primero de los hombres y la primera de las mujeres”.

Ir a las raíces

   La manera de romper este círculo es ir a las raíces de ese árbol genealógico para conocer cómo es, de modo que podamos disolver las cargas familiares con el fin de usar los recursos propios para recuperar nuestra vida.

   ”Desde el mismo momento en el que alguien toma conciencia de su sistema familiar, inicia un proceso de sanación de su genealogía y la liberación de sus dinámicas ocultas, disolviendo los tabúes y secretos familiares que enfermaban el árbol genealógico”.

   ”¿De qué murió la hermana de María del Carmen? Investíguelo. Pregunte hasta lo más insignificante, saque a la luz los secretos, abra los cajones.

   ”Todo lo que se calla en una generación lo grita la siguiente”.

   Esta es una manera de oxigenar un árbol genealógico, garantizar sus dones, contribuir a su florecimiento para que esas flores, se transformen en frutos.

Psicogenealogía

   La psicogenealogía es el estudio del inconsciente familiar a través del árbol genealógico. Así lo dice el fundador de esta técnica en los años 80, Alejandro Jodorowsky, quien ve en la psicogenealogía la posibilidad de liberarse de los antiguos anclajes tóxicos que actúan sobre las personas y sobre familias enteras de forma inconsciente.
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Espero te sea de utilidad, Blanca


jueves, 1 de diciembre de 2016

Por una Navidad más Natural


Por Jordi Miralles.
Fuente: http://semillassolares.blogspot.com.es/ 

La navidad tiene muchos significados según el entorno cultural, pero el solsticio de invierno, ese momento en que el recorrido del sol dibuja su arco más pequeño sobre el cielo, constituye un evento único.

   El ciclo de la naturaleza en nuestro hemisferio, marca con el invierno el momento del año menos luminoso, frío y con menor actividad.

   Precisamente por esto, la celebración del solsticio con luz y abundancia, es un punto de inflexión en estos meses que invitan al recogimiento.

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Sin embargo, las actuales fiestas navideñas se han convertido en todo lo contrario y son un derroche desenfrenado que dura más de un mes.

La desnaturalización campa a sus anchas en un período del año caracterizado por el consumo excesivo.

Felicitar sin dañar el entorno

   No hay mejor felicitación de navidad posible que la del compromiso con nuestros seres más queridos de reducir nuestra cuota de contaminación.

Nuestra civilización se ha alejado de los ciclos naturales y el invierno se vive con gran frenesí consumista. El resultado salta a la vista y lo prueba que el 20% del consumo anual se centra en esta época llamada navidad.

Podemos celebrar unas fiestas más auténticas, en armonía con el propio ciclo invernal de la naturaleza y fomentando las relaciones humanas y cercanas.

Buscar la Paz con nosotros y nuestro entorno social y ecológico en este ciclo del año de reposo natural debería ser lo auténtico.

Experiencias en lugar de consumo

   Las fiestas navideñas se caracterizan por la compra de regalos y productos con el objetivo de escenificar la felicidad.

Pero toda esta supuesta felicidad y la oferta de consumo parece que no es tan real como nos hacen creer.

La felicidad humana está más arraigada en las experiencias que en la posesión de bienes materiales. Regalar una experiencia puede ser una buena opción.

Navidad vivencial

   El período navideño se inspira en las fiestas de la luz, en honor al solsticio de invierno, que durante siglos y antes del cristianismo, se celebraba en toda Europa.

La interiorización a la que conducía vivir los días más cortos del año era celebrada con el ayuno de la luz.

Hoy esta tradición está prácticamente olvidada.

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   El ayuno, en determinados momentos del año, era uno de los grandes secretos, no sólo para purificar el cuerpo y curar muchas enfermedades, sino también para depurar la mente. El Solsticio de invierno era y debería ser un momento del año para mirar dentro de nuestro corazón.

Sería fantástico convertir la celebración del cambio de año en un compromiso por un estilo de vida más frugal.

Las fiestas navideñas deberían servir para tomar conciencia de la responsabilidad de cada uno con el medio ambiente y de las mil posibilidades que tenemos para no dañarlo.

La llegada del Año Nuevo es una invitación a los nuevos propósitos que contribuirán a convivir en un espacio más armonioso, solidario y saludable.

Un buen año es aquel en el que somos ricos en la quietud, felices con el silencio, libres y sabios observando el entorno.

Resumiendo…

• Recordemos que el valor de las fiestas está en poder celebrar un año más con quienes comparten nuestro camino
• Es bueno escuchar y seguir el ritmo de la naturaleza que nos invita al recogimiento y a vivir como invitados responsables de este planeta.
• Racionalizemos el consumo a la hora de comprar regalos y comida, pensemos en la posibilidad que nos brinda compartir experiencias.
• Es un buen momento para plantearse objetivos personales y colectivos para ser más sostenibles, armoniosos y saludables.

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Y yo agregaría, para aquellos que vivimos en Venezuela, donde la crisis hará mucho mas dificil estas navidades, ahora tenemos una excelente oportunidad de aprender a vivirlas de verdad, abrazando a tu hermano, ayudando al desvalido, siendo mas autentico y encontrando la paz en cada corazón,

Feliz Navidad, 

Blanca


miércoles, 30 de noviembre de 2016

Los 10 pensamientos negativos más comunes y cómo debes neutralizarlos

Miguel Ayuso
Fuente: http://www.elconfidencial.com/

Los pensamientos negativos automáticos son una de las mayores fuentes de malestar. (iStock) En nuestro día a día el cerebro interpreta de forma automática todo lo que nos rodea y, aunque en la mayoría de los casos los mensajes que nos ofrece son positivos y útiles, también puede confundirnos. Los psicólogos han estudiado en profundidad lo que se conoce como “pensamientos negativos automáticos” (conocidos en el mundillo como ANT, por sus siglas en inglés –automatic negative thoughts–): ideas perniciosas que aparecen en nuestra cabeza sin que las busquemos y constituyen una peligrosa fuente de emociones perturbadoras.

   Aunque los ANT han sido objeto de estudio de numerosos psicólogos y psiquiatras, fue uno de los fundadores de las terapias cognitivas, el doctor estadounidense Aaron Temkin Beck, quién más contribuyó a su definición en los años 60. Beck creía que los ANT eran determinantes en nuestro bienestar, o más bien en nuestro malestar. En su opinión, estos pensamientos negativos sabotean lo mejor de nosotros mismos y, si no sabemos controlarnos, acaban creando una situación de inseguridad, ansiedad e ira que, a su vez, genera nuevos ANT. Un círculo vicioso del que no es fácil salir, en el que los pensamientos negativos se repiten una y otra vez.

   Por suerte, hay técnicas para escapar de este peligroso entramado cerebral. La plasticidad neuronal, que cada vez conocemos mejor, demuestra que el cerebro es voluble: todos podemos acabar con los ANT y poner en su lugar pensamientos positivos. Pero para ello, lo primero que tenemos que hacer es identificar estos y entender que se trata de pensamientos de los que no somos responsables (al menos no de forma consciente).

Desenmascarando a nuestro crítico interior

   Detrás de la mayoría de sensaciones de malestar se encuentran uno o varios ANT, de los que no siempre es fácil percatarse. Para identificarlos, primero debemos saber qué tres características principales cumplen estos pensamientos:

- Son mensajes específicos
   Los ANT suelen tener una forma específica y recurrente, fácilmente identificable en nuestro discurso interior. Dado que nuestro Pepito Grillo maligno siempre habla de la misma forma, es fácil desenmascararle. En general se trata de mensajes que parecen taquigrafiados, compuestos por una frase corta que aparece en nuestra cabeza una y otra vez, en forma de recuerdos, suposiciones o autorreproches, como la reconstrucción de un suceso pasado (“si hubiera hecho x, no habría pasado x”), la creación ficticia de un suceso futuro (“siempre hago mal x, y en futuro volverá a ocurrir lo mismo”), o una exigencia culpabilizadora (“tendría que haber hecho x, debería hacer x…”).

- Son mensajes creíbles
   Los ANT surgen de forma automática, espontánea: entran de forma brusca en la mente, sin que hayamos hecho ningún juicio previo de la situación. Pero, pese a lo poco sólido de sus argumentos, los percibimos como verdades absolutas, como ideas que llevamos reflexionando mucho tiempo; y es ahí donde reside su peligrosidad: damos por cierto algo que no lo es.
   Aunque desde fuera los ANT puedan parecer ridículos, la persona que los sufre los considera muy reales y creíbles, precisamente porque no se para a analizarlos (de ahí lo positivo que resulta compartir estos con terceras personas). Los damos por válidos, sin cuestionarlos, pues se viven como verdades absolutas espontáneas, algo que se puede solucionar si aprendemos a analizarlos con lógica para comprobar que sus conclusiones son exageradas.

- Son mensajes irreflexivos
   Para saber mantener a raya estos pensamientos negativos (acabar con ellos por completo es imposible), debemos darnos cuenta de que nuestra voz interior sólo nos ofrece un punto de vista: los ANT responden a una automatización del cerebro, que no incluye una reflexión previa del juicio emitido, pero que parece de lo más lógica. Si logramos identificar estos pensamientos, para analizarlos en frío y con cautela, lograremos darnos cuenta de lo ridículos que resultan en la mayoría de ocasiones, y conseguiremos neutralizarlos.

Si dejamos que los pensamientos negativos se apoderen de nuestra mente podemos desarrollar una depresión. (Corbis)

Los 10 pensamientos negativos más comunes

   Aunque los ANT pueden ser de muchos tipos, y varían enormemente en función de cada persona, lo cierto es que suelen encajar en determinadas categorías. Al final, como ocurre siempre en estos casos, los seres humanos no somos tan distintos y nuestras preocupaciones se parecen.

Si dejamos que los pensamientos negativos se apoderen de nuestra mente podemos desarrollar una depresión. (Corbis)    El periodista John Paul Flintoff, autor del libro Cómo cambiar el mundo (B de Books) y profesor de The School of Life, ha estudiado el asunto con detenimiento y ha llegado a la conclusión de que existen 10 ANT principales, que todos sufrimos en un momento dado, y las ha compartido en The Guardian. Nuestro bienestar depende en gran medida de que aprendamos a identificar estos pensamientos perniciosos y logremos relativizar su importancia.

1. Pensar sólo en blanco y negro
   Estas ANT no dejan lugar a los grises, si algo malo ha ocurrido es sólo por tu culpa, y no hay solución: “He fallado por completo”, “cualquier otro podría hacerlo”, “esto sólo me pasa a mí”…

2. Leer la mente de otras personas
   Estamos acostumbrados a castigarnos por lo que piensan otras personas de nosotros o nuestros actos, cuando en realidad es imposible que sepamos lo que piensan. Pensamientos tan comunes como “creen que soy aburrido” o “piensan que soy un torpe” son ANT en toda regla.

3. Adivinar el futuro
   El complejo de adivino está detrás de numerosas ANT. Pensamos que el futuro va a desarrollarse de tal o cual manera, cuando en realidad no tenemos ni idea. “No tiene sentido intentarlo”, nos decimos. “No va a funcionar”. Un pensamiento negativo muy frecuente y que lleva al inmovilismo.

4. Generalizar
   Otro de los pensamientos negativos que todos hemos experimentado en una ocasión. Sin pararnos a pensar, pensamos que, si algo ha pasado una vez, volverá a repetirse. “Siempre pierdo las gafas de sol, así que las volveré a perder”, decimos. Puede ser, pero también puede que nos duren toda la vida.

5. Minimizar las cosas positivas
   Ni cuando nos ocurre algo bueno estamos contentos. “Sí, me ha salido bien el examen, pero cualquiera puede hacerlo mejor”. Vale, es cierto, siempre hay alguien mejor que nosotros, pero no hay razón para minusvalorar las cosas que hacemos bien.

6. Dramatizar
   Hacerse la víctima, y crear melodramas innecesarios, es también algo muy propio de los pensamientos automáticos. “No encuentro mi bolso. Me estoy haciendo vieja”. ¿Cuántas veces hemos oído una frase como esta a nuestras madres o abuelas? No existe una relación causal en esa afirmación, pero aun así nos lo creemos.

7. Tener expectativas poco realistas
   Todos tenemos un límite, y aunque pensar que no lo tenemos puede ser positivo para alcanzar determinadas metas, también puede ser contraproducente. ¿Cuántos deportistas o conductores han pensado “tengo que seguir, aunque esté agotado” y han acabado lesionándose o en la cuneta?

8. Insultar, a nosotros mismos y al resto
   Dado que los ANT son mensajes telegráficos y específicos muchas veces, demasiadas, aparecen en nuestra mente en forma de insultos: “soy un inútil”, “mi compañero es imbécil”, “mi jefe es tonto”… Todos caemos en este juego día sí y día también, el problema es que, en muchas ocasiones, nos creemos lo que pensamos, y acabamos tratándonos a nosotros mismos o a los que nos rodean de forma acorde al insulto que les estamos dedicando.

9. Autoculparse
   Aunque la mayoría de nosotros tendemos a culpar al resto de nuestros errores, hay personas que se culpan de todo, incluyendo cosas sobre las que no han tenido ninguna responsabilidad. “Parece enfadada, seguro que es por mi culpa” es una frase que ha acabado con numerosas relaciones.

10. Ser catastrofista
   Una de las ANT más extremas, y más propias de las personas que acaban padeciendo depresión, se caracteriza por pensar que todo lo que nos rodea va acabar mal. Lo triste es que, si entramos en ese círculo vicioso, pensaremos realmente que todo nos va mal, y al final, tendremos razón.

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Espero te resulte de interés, Blanca