Bienvenidos a Conociendo tu alma!

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Mil bendiciones para tí!

martes, 28 de marzo de 2017

Perder la vergüenza

Por: Irene Orce, Coach, Extracto del artículo publicado en el suplemento de La Vanguardia ‘Estilos de Vida’ (ES)
Fuente: http://www.reddevida.es/

   La vergüenza es una emoción tan intensa como incómoda. Nos asalta en las situaciones más comprometidas, especialmente en momentos de potencial ridículo o humillación. Inoportuna y traicionera, nos delata tiñendo de rojo nuestras mejillas, acelerando los latidos de nuestro corazón y haciendo temblar nuestra voz. Todos hemos sentido alguna vez los efectos de su venenoso aguijón. Y aunque no solemos hablar de ella, puede influir de manera determinante en nuestro comportamiento, en nuestra actitud y en la calidad de nuestras relaciones.

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   Así, en demasiadas ocasiones anteponemos lo que “deberíamos” decir o hacer a aquello que verdaderamente quisiéramos decir o hacer. Y es que la perversa trampa de la vergüenza es que nos impide vivir desde la autenticidad y mostrarnos tal como somos. De ahí la importancia de comprender cómo se desencadena, para qué sirve y, sobretodo, de qué manera podemos regular esta emoción.

Prisioneros de la timidez

“Cualquiera que se tome demasiado en serio corre el riesgo de parecer ridículo. No ocurre lo mismo con quien siempre es capaz de reírse de sí mismo”, Václav Havel

   Aunque la vergüenza es patrimonio de todos los seres humanos, afecta a cada persona de un modo diferente y con una intensidad distinta. Al fin y al cabo, esta emoción tiene una clara función biológica. La dimensión comparativa es necesaria para la supervivencia humana. Y ésa es precisamente la razón de ser de la vergüenza. De ahí que nos invite a retirarnoscuando nos enfrentamos al escrutinio o posible juicio de otros seres humanos. Según los expertos, esta emoción se desata cuando nos encontramos en situaciones de potencialpeligro. Y dado que en la sociedad actual nuestra integridad física no suele estar en jaque, la vergüenza suele estar relacionada con una amenaza emocional, es decir, con la posibilidad de que nuestra identidad e imagen queden dañadas de algún modo.

   Así, tener vergüenza puede resultar útil para equilibrar nuestras relaciones sociales. El problema aparece cuando esta emoción toma el control, nos desarma sin compasión y nos abandona en la vulnerabilidad. Y es que el exceso de miedo al ridículo puede desembocar en una timidez exagerada o en respuestas desproporcionadas y agresivas. Son las dos caras de la misma moneda, y ambas pueden generar importantes carencias en la vida de cualquier ser humano. Principalmente, porque suelen ir acompañadas de un cierto complejo de inferioridad.

   Los expertos afirman que la persona tímida suele sobrevalorar y temer la opinión que otros tengan sobre él o sus acciones, lo que genera importantes niveles de ansiedad e inhibición. Lo cierto es que cuando sentimos miedo a que los demás nos menosprecien, tendemos a vivir tratando de no llamar la atención. El miedo al ridículo está profundamente vinculado al temor ‘al qué dirán’, y ambos son fruto de una percepción errónea y limitada de nosotros mismos respecto a la realidad externa. De ahí la importancia de aprender a construir vínculosde confianza con nosotros mismos y, en consecuencia, con las personas que nos rodean.

Conectar con la confianza

“Nadie que confía en sí mismo envidia la virtud del otro”, Marco Tulio Cicerón

   No en vano, la confianza es la piedra angular de las relaciones interpersonales. Es lo que nos permite construirnos a nosotros mismos y compartir con los demás desde la autenticidad. Es la cualidad que contribuye a generar un ambiente distendido que invita a compartir información y conocimientos. Y la clave para vencer la vergüenza.

59471_435815774171_633524171_4843519_8080104_n   Para sumar en confianza y restar en inseguridad, el primer paso es atrevernos a mostrarnos sin protecciones. Aprender a exponernos y a reírnos de nosotros mismos es uno de los remedios más eficaces que existen contra la vergüenza, pues nos aporta perspectiva y contribuye a normalizar esa situación que tanto nos incomoda. En última instancia, rebelarnos ante la tiranía de la vergüenza pasa por conquistar nuestra propia ‘autoconfianza’, el mejorantídoto contra ese temor que nos impide avanzar. De ahí la importancia de conocernos a nosotros mismos, lo que nos lleva a entrar en contacto con una visión más objetiva de nuestra propia identidad, que nos permitirá cuestionarnos y evolucionar.

   La vergüenza vive en el umbral del miedo, y enfrentarnos a ella nos permite conquistar nuestra libertad. Podemos optar por quedarnos en nuestra zona de comodidad, viviendo a merced del miedo al ridículo…o podemos apostar por mostrarnos tal y como somos, atreviéndonos a compartir nuestra vulnerabilidad. En última instancia, ése es el reto -y el aprendizaje- que nos propone esta caprichosa emoción.

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Espero te sea de utilidad, Blanca

lunes, 27 de marzo de 2017

ORGULLOSA DE LA FORMACION REIKI USUI TIBETANO – NIVEL II - Marzo 26, 2017


Cómo comunicarse con el niño interior

Fuente: www.reikiare.com, http://www.reddevida.es/

   Puede que algunos de vosotros ya estéis trabajando con vuestro niño interior. Hay libros y se organizan talleres sobre este tema. Existen ejercicios y actividades maravillosas que se pueden realizar con el propio niño interior, hay muchísima ayuda en este aspecto. No estás solo y desamparado, pero necesitas pedir ayuda para obtenerla.

   Una sugerencia es que busques una fotografía tuya de cuando eras niño. Mira la foto. ¿Ves a un niño desgraciado? ¿Ves a un niño feliz? Veas lo que veas, comunícate con él. Si ves a un niño asustado, haz algo para tranquilizarlo.
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   Busca varias fotos de tu infancia y habla con el niño de cada foto. Es muy útil hablar con el propio niño interior frente al espejo. Si tenías un sobrenombre cuando eras niño, utilízalo. Ten pañuelos a mano. Te sugiero que te sientes frente al espejo, porque si te quedas de pie saldrás corriendo por la puerta. Es mejor que te sientes con una caja de pañuelos y empieces a hablar.

   Otro ejercicio que puedes hacer es comunicarte con él mediante la escritura.

   Aflorará también muchísima información, usa dos bolígrafos o rotuladores de colores distintos. Con uno de ellos en la mano dominante escribe una pregunta. Con el otro en tu otra mano haz que el niño escriba la respuesta. Es un ejercicio fascinante.

   Cuando escribe la pregunta el adulto cree que conoce la respuesta, pero cuando coge el bolígrafo con la mano no dominante, la respuesta suele resultar distinta a la esperada.

   También podéis dibujar juntos. A muchas personas probablemente les encantaba dibujar y pintar en su infancia, hasta que les dijeron que debían ser limpias y ordenadas y no dibujar o pintar fuera de los márgenes. De modo que empieza a dibujar nuevamente. Utiliza tu mano no dominante para dibujar una imagen de algún acontecimiento que acaba de suceder.

   Observa cómo te sientes. Hazle una pregunta a tu niño interior, déjalo que dibuje con tu mano no dominante, y ve qué dibuja.

   Juega con tu niño interior. Haz cosas que le gusten a tu niño. ¿Qué te gustaba de verdad hacer cuando eras pequeño? ¿Cuándo fue la última vez que lo hiciste? Con demasiada frecuencia el padre o la madre que llevamos dentro nos impiden divertirnos porque no es cosa de adultos. Así pues, tómate el tiempo necesario y diviértete.

   Haz las cosas tontas que hacías cuando eras niño, como saltar sobre montones de hojas o pasar corriendo bajo el chorro de agua de la manguera. Observa a los niños cuando juegan. Te traerá recuerdos de los juegos que jugabas.

   Si deseas más diversión en tu vida, comunícate con tu niño interior y actúa desde ese espacio de espontaneidad y alegría. Verás cómo comienzas a divertirte más, te lo prometo.
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Espero te sea de utilidad, Blanca