Bienvenidos a Conociendo tu alma!

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Mil bendiciones para tí!

sábado, 2 de julio de 2016

Cambios en su estilo de vida para que le vaya bien con el dinero


Casi como cuando hace una dieta por salud, hay hábitos que van más allá del ahorro o de hacer un presupuesto si realmente quiere tener unas finanzas sanas.

A todas las personas les ha pasado en algún momento de su vida que se enfrentan con situaciones económicas complicadas ya sea porque tienen muchas deudas o porque están gastando más de lo que ganan. Y, por lo general, siempre suelen echarle la culpa a que no tienen un buen sueldo o “que todo está muy caro”.
Bueno, la situación de cada persona es distinta, eso sí. No es lo mismo una familia que sobrevive sólo con un salario mínimo a una joven que ya tiene su título universitario y vive con sus padres. Pero a veces todo puede basarse simplemente en estrategias básicas para comprender, realmente, a dónde se está yendo el dinero.
Para ello, lo único que debe hacer es adoptar hábitos más saludables con sus finanzas, es decir, formas en las que usted puede trabajar con lo que ya tiene sin tener que buscar más allá de sus medios y que no le implique grandes esfuerzos.
Y se trata de hábitos porque una vez usted los aplica en su vida, en el día a día, puede darse cuenta cómo su relación con su bolsillo y su presupuesto pueden cambiar radicalmente. Lo único que requerirá es disciplina y fuerza de voluntad para lograrlo, ya después lo tendrá tan “internalizado” que simplemente surgirá como algo inconsciente.

Su pensamiento

Quizá la regla general en temas de dinero es que usted maneje un presupuesto, ahorre lo que pueda e invierta luego de tener una suma de dinero. Pero si usted intercambia estos pasos, puede avanzar bastante en su vida financiera. La recomendación de Forbes es que usted adquiera el hábito de cambiar la mentalidad: a penas reciba el sueldo, ahorre primero y el resto, sí distribúyalo en lo que necesita. Esto definitivamente hace que su vida cambie por completo.

Lo que admira

Una de las estrategias más útiles es que usted tenga claro quién es y para dónde va. Eso ayuda a que tenga proyecciones claras y establezca objetivos. Una vez usted sabe a dónde va, lo único es que tiene que establecer el “paso a paso” para hacerlo. Para ello, la recomendación de Business Insider es que empiece a salir con la gente que más admira, teniendo perfiles que quiera imitar y conocer para adaptar a su propia personalidad.
No en vano existe el dicho “dime con quién andas y te diré quién eres”. Esto le permitirá conocer nuevos lugares, comprender cuáles son esas estrategias de las personas para lograr sus objetivos y aprender de ellos y de su experiencia.

Dentro de sus medios

Es algo básico, pero si usted instala el chip en su cabeza de “aprender a vivir con menos”, su mentalidad con respecto al dinero cambiará por completo. Según Money, de US News, esta es la estrategia básica de cualquier persona que quiere convertirse en alguien “rico”, porque sabe que a veces las marcas y cosas superficiales pueden llegar a costar mucho más, cuando encuentra otros medios y productos de igual calidad a mejor precio.
La idea es vivir con lo básico. Aunque la tecnología y la moda estén haciendo un llamado constante a comprar, cuando usted aprende a vivir con lo básico y lo necesario, el dinero le podrá alcanzar para muchas más cosas.

Trucos mentales

Todo es cuestión de pensamiento. Muchas personas prefieren gastar altos presupuestos para un almuerzo, sin considerar que esos $30.000 o $50.000 que gasten, pueden ser invertidos en cosas más provechosas. Pero todo depende de gustos.
Aquí en Finanzas Personales ya hemos recomendado esos trucos psicológicos para ahorrar más y que, definitivamente, pueden cambiar su vida. Pero también es cuestión de que usted se autoimponga límites y saber que no puede gastarse más de $100.000 para una camisa o más de $200.000 durante un viaje de fin de semana. A esto, -explica Forbes- se le conoce como “heurísticas”.
Son reglas básicas en las que usted mismo limita su gasto y su consumo, dependiendo su estilo de vida.

Lea, lea y siga leyendo

Una de las principales características que diferencian a las personas que les va bien con el dinero de las que no, es que las primeras prefieren invertir su tiempo en la lectura que en el ocio (ver televisión o pasar el día en internet). Lo que sucede con esto es que usted puede aprender de la experiencia de los demás a partir de esas lecturas y no es necesario que esté con ellos o viva las cosas por su propia cuenta, para aprender a manejar el dinero.
Esto también está relacionado con el hecho de invertir en su educación: saber que si cuenta con un título universitario o se capacita en ciertos campos, puede llegar a obtener un mejor trabajo y, con ello, unos mejores ingresos.

El dinero extra

Aunque suene imposible, usted siempre tendrá dinero extra al final del día. Así sean unas cuantas monedas del cambio que haya tenido con el pasaje de transporte o lo que le sobró del almuerzo. Cuando usted tiene la mentalidad de que de verdad tiene un dinero adicional (sin importar la cantidad), esto le ayuda a contrarrestar el mal hábito de decir “no tengo dinero”, “ya se me acabó la plata”, “me quedé otra vez ‘vaciado’”; que en realidad lo que hace es hacerlo sentir más “pobre” de lo que en realidad es.
Reúna esas monedas o esos billetes. No importa si no puede todos los días. La estrategia realmente funciona si usted piensa que los perdió o los gastó en algo y no recuerda qué. Así, ese dinero adicional le permitirá crear ese ahorro tan difícil que usted cree que nunca puede lograr.
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Espero te sea de utilidad, Blanca

“Cuestión de un SÍ o de un NO"

Por Cecilia Casado

“La contraseña que abre las puertas de la realización personal se compone de una sola sílaba: Sí, un simple SÍ. Sí a la vida, tal como es.”

Esta frase está sacada de un libro amigo: “Vivir en el alma” de Joan Garriga Bacardí, una persona que consigue el improbable milagro de sintetizar en pocas palabras las recetas más complicadas para que parezca que son tan fáciles de llevar a cabo como si el más elemental de los quehaceres culinarios fuera.

Decir sí o decir no. ¡Menuda tontería! Pero… ¿verdad que en alguna época de nuestra vida hemos estado con el “no” en la boca como si no supiéramos articular otra palabra? En realidad decir “no” a algo suele ser producto del miedo; miedo del niño al que le dicen que comparta su juguete favorito y dice “no” porque teme que no se lo devuelvan. Miedo de la joven que dice “no” –cuando está deseando decir “sí”- por miedo a lo que puedan pensar los demás de ella. Miedo del hombre maduro que dice “no” porque no se fía de quien tiene enfrente y piensa mal creyendo que así va a acertar. No conozco ningún “no” que no sea producto del miedo a perder algo, bien físico o bien espiritual.

Unos dicen “no” para conservar su tranquilidad, para poder seguir repanchingados en la comodidad que les es tan querida, aunque se pierdan la vida o parte de ella, aunque dejen de abrir puertas que ocultan maravillas, aunque entren a formar parte de esa legión de seres humanos quienes, al final de sus vidas, se arrepienten más de lo que no se atrevieron a hacer que de los errores cometidos.

Otros hemos dicho “no” porque nos sentíamos amenazados por el miedo de perder algo que nos era necesario: el amor familiar, la aprobación de los mayores, la consideración y el respeto de los iguales.

 Pero llega un momento en la vida –y más vale que llegue- en que de repente nos damos cuenta de que también existe otra posibilidad, la del SÍ que nada promete, la del SÍ que no es más que expresión del deseo de la voluntad, la del SÍ que abre puertas aunque no sepamos qué hay tras ellas. Decir SÍ a la vida y abrirse a la innombrable cantidad de opciones que existen eso SÍ que es una aventura maravillosa. Por supuesto que a veces las cosas tendrán su cara oculta, que habrá inconvenientes, cómo no va a haberlos, pero la diferencia sustancial es que cuando decimos SÍ en vez de decir NO estamos haciendo la mejor apuesta posible: apostamos por nosotros mismos.

Cuando me he visto en alguna situación dolorosa emocionalmente, de ésas que te dejan como paralizada y con la mente en punto muerto, en vez de decir “no” y cerrarme en banda he probado a “aceptar” lo que me venía y decir SÍ a lo que la vida era en ese momento. Bien entendido que no era un dulce de esos que no amargan sino más bien la puerta abierta para saltar de la sartén cuando el fuego está apagado y no hay riesgo de quemarse.

Decir SÍ a lo que la vida es en cada momento sin empecinarse en la intransigencia propia ni escudarse tras esquemas mentales “de toda la vida” que pueden ser destrozados con un simple tiro que dé en la diana. Decir SÍ a lo que la vida me ofrece en cada instante y buscarle el lado bueno –que lo tiene- y disfrutar de ello. Sea cual sea la situación.

Hablamos de cosas serias, no de cosas fútiles o sin consistencia; hablamos de dejar que a veces sea el viento quien dé un golpe de timón sin que nos amarremos al mismo para seguir en la misma dirección que, cuántas veces, nos ha llevado directamente a encallar.

Hablamos de cosas serias, de seguir las intuiciones que nos dicen cuándo deberíamos arriesgar en una relación y cuándo deberíamos decir SÍ a la libertad, al derecho a decidir, a la posibilidad de un respiro.

Cada vez que me encuentro con alguien que está instalado en el “no” siento una sensación extraña: mitad sorpresa, mitad pena. Y no suele ser unilateral la sensación sino que me atañe plenamente cuando soy capaz de reconocer en el otro una actitud que me ha acompañado durante muchos años y que, ahora me doy cuenta, como un corte de pelo inadecuado, no me sentaba nada bien. Todo es cuestión de tomar conciencia y empezar a probar cosas nuevas. ¿A que SÍ?


En fin.
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Espero te sea de utilidad, Blanca

viernes, 1 de julio de 2016

Decálogo para una buena vida

Por: Almudena Migueláñez

    Resultado de imagen para buena vida
  • No te juzgues y no le juzgues. No sé si lo sabes pero eres inocente, así es como te ve el Universo y así es cómo debes aprender a mirarte. Perdónate y entonces ni siquiera necesitarás perdonarle.
  • Desapégate y hazlo cuanto antes. Libérate de la carga de la necesidad, de la dependencia y de la escasez. No necesitas nada, todo está dentro de ti, eres un ser completo.
  • Da las gracias en vez de quejarte. Conecta con la gratitud y sentirás felicidad, abundancia y una gran plenitud.
  • Respétate, cuida de ti y atiende tus necesidades. Lo siento pero nadie podrá hacerlo por ti.
  • Trabaja con lo que piensas y con lo que dices. Construir pensamientos y palabras positivas depende de ti, es una elección. Nunca olvides que eres lo que piensas, es un principio universal.
  • Pon toda tu atención en el momento presente, no dejes que tu mente construya futuros de preocupación o te enganche a pasados ya muertos.
  • Aprende a respirar. Sí, respirar. Una buena vida es consecuencia de una buena respiración.
  • Aprende a meditar y no lo hagas con ninguna intención. Solo medita, solo déjate ser a través del silencio, de tu inhalación y de tu exhalación.
  • No reprimas emociones, no escapes de ellas, no te ocultes. Tu evolución y crecimiento personal dependen en gran medida de tu capacidad para sostener todas y cada una de tus emociones, sin velo, sin juicio.
  • Ten calma, permite que las cosas sean cuando tienen que ser. La paciencia es un indicador de tu gran sabiduría. Todo sucede en el momento y de la forma perfecta aunque a veces no puedas comprenderlo.
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Espero te resulte de interés, Blanca